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viernes, 3 de diciembre de 2010

Historia de Amor. Capitulo Primero: El encuentro tan esperado

No es lo que aparenta. Es lo que María dijo de él. Lo único que pudo esbozar antes de que su voz, como su cuerpo, se quiebre como un árbol viejo. El pañuelo que sostenía su mano comenzó a deslizarse rozando sus dedos para acabar, finalmente, en el suelo de cerámica de la cocina. El clima era ensordecedor, el calor agobiante que emanaba del horno hacía que el clima gélido del exterior sucumbiera en un infierno donde el mismo diablo hacía su aparición. María confiaba en que ese ser que se hacía llamar su marido no lo era. Solo un traje de carne que algún demonio travieso usaba para hacer de cada uno de sus días más miserable que el anterior.

Jordan era del Líbano, había nacido allí y sus primeros años de vida fueron estrictamente libaneses, pero por obra del azar y de su madre (que era natural de Argentina) terminó su vida en América del Sur. No en Río de Janeiro, no en Santa Rosa sino en Buenos Aires.

Se conocieron en Jean Jaures esquina Corrientes, María, que estaba buscando trabajo, gano la poco peculiar costumbre de caminar con la vista dirigida al suelo, en busca de alguna moneda o – por qué no- billete extraviado en el mar porteño. Jordan perseguía el sueño de poseer un bulín donde tras arduo trabajo conseguiría algunas mujeres con el simple motivo de hacerlas sus putas y con ello ganar muchísimo dinero. Claro que todavía no tenía ningún contacto en la comisaría, claro que todavía no tenía ni para el primer mes de alquiler. Pero se conformaba con el sueño y con su trabajo: venta de joyas, bijou, marihuana y cocaína.

María era del Paraguay se había embarcado en una cruzada internacional en la búsqueda de una mejor vida. Había arreglado el traslado con un muchacho moreno, alto y bastante callado en la triple frontera, pero el buen hombre, evidentemente buscaba otro tipo de resarcimiento, más allá de los treinta y dos millones setecientos treinta y tres mil doscientos veinticuatro guaraníes que María le pago por el servicio de inmigraciones y transporte, ya que optó por violarla, quitarle los documentos, trasladarla a Posadas y hacerla mantener relaciones sexuales y chupar penes por dos pesos el polvo.

A María no le fue nada fácil escapar; le costó un año de su vida, la vida de un hombre y un poco menos que medio diente pero logró huir relativamente sin complicaciones. Otro año más le costó llegar a Capital Federal donde por fin, si dios quiere y la virgen santísima también, encontraría su destino.

María y Jordan se conocieron, como fue expresado anteriormente, en Jean Jaures y Corrientes. María buscando dinero, Jordan vendiendo su mercadería. Sus vidas se cruzaron en el momento justo en que los dos avistaron una pequeña moneda cuyo valor nominal de un peso la hacía más valiosa que todas las demás, por supuesto. Los dos se acercaron, agacharon y tomaron la moneda con una sincronía tal que sus movimientos, para un espectador atento, podrían haber parecido coreográficos. Luego de las obvias disputas que acarrean la necesidad de dinero mezcladas con la subjetividad inherente en los sujetos llegaron a un acuerdo; irían al kiosco más cercano, pedirían cambio y se llevarían la mitad del botín cada uno. El acuerdo les pareció lo más lógico y civilizado que dos personas envueltas en una disputa acarreada por la necesidad de dinero y, vamos, siendo ambos sujetos, podían hacer.

Una vez en el kiosco y ya teniendo sus respectivas mitades, sus ojos se cruzaron por casualidad y en una escena dignísima de la película más asquerosamente pegajosa de Hollywood decidieron invertir su preciado peso en un alfajor el cual compartieron sentados en la vereda, frente al Abasto.

Así fue la primer salida de María y Jordan. El resto se fue dando de una manera tan natural que ninguno de los dos pareció percatarse de los graves problemas psicológicos de su compañero.


Rabbit, de

domingo, 21 de febrero de 2010

DE UN CORAZÓN

La serpiente crecía en su interior, aguardando. El corazón de Jack era un pequeño redoblante aumentando la cadencia de su ritmo, parecía como si quisiera decirle que algo andaba mal en su interior, algo que no debía estaba gestándose, devorándole.
Jack vivía como cualquier pobre diablo; de casa al trabajo, del trabajo a casa. Tal vez la mujer ocasional agitara sus noches de tedio implacable como una lluvia en verano.
El reptil crecía.
Las palpitaciones de su corazón, ya intolerables, lo convencieron de que algo no andaba bien y se propuso reencontrarse con él: fue al campo y pensó, fue al mar y grito, fue a las montañas y perdió algo; su cordura había desaparecido y en su lugar un retorcido sentimiento lo habitaba.
Soñó con imposibles, rezó a dioses antiguos, sacrificó ideas, maldijo a su suerte: La ciudad lo reclamaba.
El asfalto ya tenía otro sabor, un dejo de tristeza y muerte se regodeaba en el suelo hirviente de Buenos Aires, de personas sin alma (pero, eso si, con camisas Christian Dior) que lo observaban como a un animal, asustados de sus ojos.
Arrastrándose por Bolívar, lo interceptaron. Los gritos, ya meros susurros, y su cuerpo retorciéndose fueron lastimeros esfuerzos que sus captores ignoraron. Lo habían atrapado.
Ya nunca más vería las montañas, ya nunca más el mar, el campo. Estaría solo.
Y las personas sin alma lo verían.


Soñó Rabbit.

martes, 5 de enero de 2010

Sangre, sudor y lágrimas

Capítulo 1


Correr. Era en lo único que podía pensar mientras las penumbras lo ahogaban aumentando aun más su terror. La noche albergaba gritos desesperados en la lejanía pero el se permitía escuchar solo el sonido de su propia respiración y a su corazón que pedía a gritos que parase, que le deje oxigenar su adolorido y cansado cuerpo pero sabía que eso era imposible; su corazón resistiría que lo sobre exija, un desafortunado encuentro con sus persecutores era una exigencia que ningún corazón, humano o animal, hubiera podido resistir.

Tenía claro que para alejarse del centro, debía cruzar la 9 de Julio pero exponerse de esa manera, cruzando tan abismal trecho, era demasiado arriesgado. Ellos eran más rápidos, más fuertes y estaban deseosos de encontrarlo. Las calles, manchadas de sangre, albergaban destrozados cadáveres putrefactos, esto no le resultaba raro. En absoluto. Era la horrible cotidianeidad de sus días. Como el olor a muerte: ya era habitual en todas las ciudades; las sociedades humanas fueron diezmadas, solo algunos podían llamarse “libres”. El hedor metálico de la sangre lo invadía. Podía saborearlo, muchos no lograban sobrellevar esa pesadilla. El terror constante de no dormir de noche, de temblar por cada sonido extraño, por cada suspiro del viento, dudando de todo y de todos. Muchos preferían morir con dignidad antes que vivir, palpar la muerte día a día.
Pasando la calle Florida decidió refugiarse en una galería destruida. Después de todo era un simple humano, necesitaría recuperar sus energías en caso de que tuviera que pelear. Era un hombre de complexión grande y muy rápido para su tamaño, las condiciones en las que vivía lo obligaron a explotar hasta el extremo su fuerza.

Penetró con cautela la desolada fortaleza que una vez fue un centro comercial donde, otrora, miles malgastaban sus vidas adquiriendo cosas que nunca necesitarían. Deseó no encontrar supervivientes, si algo había aprendido de sus días en la resistencia es que un grupo de hombres se delatan fácilmente, uno solo se mantiene callado y, por ende, vivo. La densa atmósfera de la galería (mezcla de sangre fresca y putrefacción) le resultaba casi insoportable; era el bao de los muertos: comenzó a inspeccionarlos, no sin asco, buscando algo que le fuera de alguna utilidad. Comenzó su búsqueda con el primer cuerpo que vio o mejor dicho, que percibió. La oscuridad era demasiada, no podía más que ver sombras. Dudó un momento. Estaba conciente de que cualquier tipo de luz, por más tenue que fuera, podría alertar a los chupasangre. Pero no tenía otra opción moriría de todas maneras si no encontraba comida, agua o un arma. Encendió su Zippo y un recuerdo fugaz llenó sus pensamientos.

Fue un hermoso día de primavera, mucho antes de que comience la escasez de cigarrillos (y la aniquilación humana), el día de su cumpleaños número veinte. No se destacaba por su sociabilidad ni por el afecto de su familia. Siempre estuvo más cómodo en la soledad, como un presagio de cómo viviría en el futuro… o moriría. La única persona que hubiera dejado acercarse era una mujer. No era hermosa pero su corazón daba un vuelco cada vez que la veía pasar y si en algún momento se paraba a hablarle sentía como si lo arrojaran de un avión, a miles de metros de altura con un paraguas en vez de un paracaídas. Ese día hablaron, fue una charla tonta, el tipo de charlas que uno tiene con el tipo de la farmacia cuando va a comprar Demerol con una receta falsificada. Pero con una diferencia: esta vez logró mantener su antipatía al mínimo. Hablaron un buen rato, el le contó de su cumpleaños, se presentaron formalmente y le pidió que le contase qué hacía de su vida. Notaba que la mujer decía lo que, suponía, quería escuchar: una vida feliz, feliz. En el momento justo en que el la iba a invitar al cine o a hacer-cualquier-cosa-que-ella-quiera, como una broma cruel le dijo que debía irse pero prometiéndole volver lo antes posible.


Concluirá eventualmente Rabbit

lunes, 4 de enero de 2010

De un tirón.

-¿Me entendés?- dijo López buscando una salida sin derramamiento de sangre.
- Sí, perfectamente, Federico. El problema no es que no te entienda, lo que pasa es que no quiero entenderte. Tengo que empezar a pensar en mí.- le dijo su mujer mientras tomaba sus últimas pertenencias del mueble henchido de humedad que simulaba ser un armario. –Me voy, Federico.

López la vio, inmutable, partir indefectiblemente de su vida mientras alargaba la mano para encontrar los cerillos. Encendió un cigarrillo.
Empezar de nuevo no sonaba tan bien ¿Qué mujer iba a querer a un cuarentón, desgarbado y pobre?
El pucho se quemaba entre sus dedos mientras su imaginación volaba lejos del cuarto que alquilaba en La Boca, lejos de su trabajo mal pagado y su, el pensaba así, ingrata ex mujer.
Recordó el principio de su decadencia, de su infelicidad y desgracia. recordó haberla conocido. ese pensamiento le causó una convulsión muy parecida a la risa que una vez tuvo. Celeste era una mujer hermosa para los que no la amaban y una diosa capaz de fulminar a sus amantes con solo una mirada de soslayo malintencionada. vivía en Retiro y soñaba con llegar a Hollywood. she's got the looks hubiera dicho cualquier gringo pero nunca se dio la oportunidad de arriesgar. y la que no arriesga conoce a López.
No es que Federico López sea un mal hombre; es fiel, honesto, bondadoso... pero un poco atado a sus limitaciones. limitaciones que existen solo en la cabeza del pobre cristo que las desee. Y Cristo, Buda, Alá o alguno de esos íconos tan bastardeados por sus propios creyentes dijo "vosotros creeis que todo tiene un límite y es por eso que estáis tan limitados". López era así, Celeste, Chela, chelita se volvió de esa manera.

Cantaba tangos tristes mientras encendía otro cigarrillo más y decidió dar una vuelta. salió a la intemperie del frío invernal. Los porteños nunca se acostumbran al frío porque el calor acecha en cada tarde... no le pareció que ese pensamiento lo lleve a algo pero comenzaba a pensar que la vida no es un camino ¿entonces si lo que somos es todo menos conducentes cómo nuestros pensamientos van a serlo?
La puta que lo parió. las heces se amoldaron a su zapato de cuero destruido por los años y el uso. decidió encargarse de eso más tarde, lo que ahora importaba era caminar, y caminar bien lejos. se cruzó una señora que probablemente conocía, le hizo un ademán el cual lopez contestó con una mirada poco amigable. lo que menos necesitaba era una vieja chusma contándole los últimos cuentitos de aventuras de sus vecinos. llegó a la avenida Brasil y Paseo Colón, se adentró en la plaza. eran apenas las cinco y media pero las luces del día empezaban a desvanecerse dándole paso a la noche. Decidió que antes de incursionar en el verde paraje debería pasar por un almacén a comprar una buena (y barata) botella de agua ardiente. para el frío del corazón y de su tiritante cuerpo.
divisó, justo entre una gomería y un baldío, un pequeño quiosco y encaró directo hacia allá. La oscuridad ya se había apropiado de la calle. el pasto crecido del baldío se mecía en una danza macabra que lo atraía. no sabía porque. quizá era la horrible sensación de soledad o tal vez ese gemido ¿qué era eso? comenzó a acercarse cautelosamente sin tener idea de lo que lo esperaba en ese lugar tan indómito para una ciudad, tierra de nadie.
una cabeza asomaba entre el verde. una cabeza con el pelo más negro que López haya visto nunca, una cara blanca salpicando cristales de lágrimas y esos ojos. Esos ojos que lo miraron con miedo, con odio, con desesperación.
quien era esta mujer el sabía muy bien. El amor que una vez sintió fue reemplazado con odio, la pasión seguía ahí en su cuerpo.




Toc, toc. La puerta, alguien estaba esperando del otro lado del umbral. López, que nunca había dormido tan bien se acercó a la mirilla y abrió la puerta, sin pensar más que en el húmedo sueño que había tenido la noche anterior.
-Sr. López, buenos días, soy el oficial Bazzo- dijo el hombre uniformado quien se había quitado la gorra mientras hablaba- uno nunca se acostumbra a dar estas noticias... pero vengo a informarle que hayamos a su mujer, fue asesinada anoche.
Federico López, cuarentón y desgarbado comenzó a ensancharse, a crecer, a explotar y su ser todo se tradujo en una inmensa y monstruosa risa. y siguió riendo de esa manera hasta llegar a la comisaría, hasta después del interrogatorio. Hasta que su corazón ya no pudo más.



Ninguneó Rabbit.

sábado, 19 de septiembre de 2009

A llorar a la iglesia

Señora mía, pido un momento para decir algo en mí defensa, si me es posible, y antes que nada, por supuesto alego i-no-cen-cia... debería comenzar diciendo que, realmente, pudo haber parecido que yo lo hice, es más, todas la pruebas apuntan hacia mi, pero no hay nada más alejado de la realidad.

¿Quién, dígame, podría ser capaz de semejante acto de mala fe?
Desde luego que yo no. Yo no podría...bueno podría pero no lo haría… desde luego, desde luego… Más aún sabiendo lo que usted me advirtió anteriormente ¿no?

Digo... ¿Qué clase de rufián sería yo? ¿Qué bárbaro indómito y osado, valiente por demás y apuesto…? Disculpe me dejé llevar… de todos modos, sabe usted muy bien que eso nunca estuvo en un lugar muy seguro que digamos y, muy a mi pesar, debo librarme, al menos, de esa culpa. Pero ¿Quién decide quién es culpable y quién no? Jajaja...

A lo que voy con esto es: no nos echemos culpas... ya… ¡YA lo dijo Luis Miguel!
No culpes a la playa ni a la lluvia ni a la noche ni a… mí que es lo importante ¿no?
…

Tal vez… es posible. Puede ser que yo accidentalmente haya golpeadoconmicodoelobjetoencuestióneinevitablementehaya-caídodesdeunaalturaconsiderableporlocualindefectiblementehayaquedado-
hechoañicos... (recupera el aire)

¡Pero juro que fue sin querer...!
(Se aclara la garganta) Sin embargo entiendo que mis acciones merecerían un castigo ya que su... coso... era muy valioso ¿debo asumir? y dígame; ¿De qué manera, yo, podré resarcirla por lo acontecido? Digo… si un “perdón” no le basta. Porque a mí me sobraría con una mirada. Míreme; ¿éstos son los ojos de un maleante? ¿Acaso no ve arrepentimiento infinito en ellos?

Ah…

Con que esas tenemos... encerrado. ¿¿Un mes??... ¿no le parece excesivo? Es que creo que no fue tan... sí, ya sé. ¿Pero no podría ir...?

En serio es usted muy cruel, ¿lo sabía?

!¿Cómo puede hacerme esto?¡

En serio…¡Mamá, no! Yo quería ir... ¡Vos me dijiste! (berrinche)


Mini monólogo por da rabbit.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Espuma en la boca del corazón.

Quisiera encontrar las palabras para describir cada momento, sentimiento, etc,




Por eso te escribo a vos.

Vos entenderás.


Hay veces en que los cielos abren sus fauces para tragar todo; todo destruirlo. Hay veces en que uno mismo es el que destruye los cielos que abrazan (y abrasan) nuestro atormentado ser.

De repente es claro, como el día. Todo es ilusión, nada de lo que podamos ver existe realmente, aún a sabiendas de que todo es tan real…

Real como la muerte, como la noche; como los arcos que crean los rayos al caer como ángeles expulsados del paraíso. Anhelando besar tierra, buscando.


Buscando.


Buscando el fin o el principio. Es lo mismo. Cambio, crisis y, finalmente, tranquilidad.

Aburrida y sobria; de esas que inquietan por su quietud. De esas que esperamos encontrar, nos llenamos la boca (deseándola y) comiendo heces, vestigios de una paz que nunca tuvimos.

¿Acaso somos algo más que seres carroñeros de nuestros propios sueños muertos?

Tampoco quiero sonar desesperado. Tampoco quiero sonar deshecho.

Ni remiendos, ni burbujas de colores. Verborragia inútil e incandescente.

Just a vessel you need to fill in with something, anything you want.

Sólo una muñeca estúpida, vacía, imperfecta (uno de esos tres adjetivos es tan hermoso).




Rabbit.

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"Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,
qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,
eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados."

Julio Cortázar.

sábado, 11 de julio de 2009

Misceláneos.

Fuera de Tribunales, y algo dispuesto a lavar su rostro roído por la miserable y repentina noticia que implacable lo halló, Lisandro comenzó su peregrinación al exilio y la soledad del centro. Rememorando años de caricias y besos, de peleas, de sexo; de amor. Siete años. ochenta y cuatro meses. Incontables momentos de pasión que ya no existían

"¿Qué es lo que nos mueve si no es amor?" pensó mientras pateaba un atado de Marlboro box vacío que esperaba en la acera de una ciudad
, conflictuada entre la locura de sus habitantes y el abismo eterno de la inercia estéril. "Amor es un concepto demasiado abarcativo, demasiado abstracto como para entenderlo completamente. Y sin embargo lo intentamos, lo logramos, fracasamos y volvemos a tratar".

Deseó que el cielo no fuera tan azul, que las nubes cubran la bóveda celeste y tiñan la inmensidad de la urbe de un gris, tan seco como su alma. Pero la Vida sigue su curso y ningún mortal es dueño de sus caprichos.

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Penélope decidió, actuó, perdió, ganó. Nunca estuvo más segura de nada más que de la incertidumbre misma, por eso sacrificó a su reina.

¿Divide y vencerás? Divórciate y vivirás.





(Son las 7:00am y tengo sueño. Pero quiero subir algo)

Por da Rabbit

martes, 23 de junio de 2009

no(K)

un país que derrocha mil lágrimas,
Mil sueños, mil deseos.
Agrietados y perversos,
Húmedos y tentadores.

Y la soledad.

las estrellas se apagan
Y el verano se torna en gris otoño
las luces de las ciudades,
Escandalosas y taciturnas,
Sonrojan a la luna impotente;
Cien gargantas gritan, como astros,
consumidas en el exilio
de la amarga primavera
¿Donde un sol que adorar?

un país sin presente
Diezmado, exhausto y aturdido
un país sin pecado
Lascivo, romo y eterno.
un país sin besos.


Y la soledad



Por da Rabbit .

lunes, 27 de abril de 2009

Cuestión de Fé

El sonido de su mandíbula era lo único que se escuchaba en la habitación. Dolido, solitario; acompañado sólo por unas galletitas humedas y sus cavilaciones, Ferreyra diagnosticaba a sus delirios metafísicos como inconducentes.



Encendió un cigarrillo.



Podría estar haciendome la paja en este momento y estaría aprovechando más mi tiempo. Tan acertada le pareció su observación que no pudo evitar eyacular una desolada sonrisa, y con la desesperación de los que se ríen sólos buscó la salida más próxima.



El viento azotaba con furiosa intensidad el triste paraje que lo circundaba, árboles deshojados al borde del abismo mortal aferrados al suelo gris sin vida y el cielo nocturno con una luna oculta tras una masa de negras nubes. Debería haber traído el gamulán. Se dispuso a caminar en 4/4 para calentarse un poco (de ninguna manera subiría por su abrigo, cuestión de orgullo). Sus pies lo guiaron por una senda poco transitada con adoquines de antaño y recuerdo de putas viejas pero su concentración estaba depositada en sus pasos. Pasos de jazz, de rock, de cumbia, de etcéteras. Walk down, walk along, walk away.



Away. ¿Hasta dónde lo guiaría el viento? La seguridad en cada uno de sus pasos lo sorprendía, lo excitaba. Lógicamente sabía con exactitud dónde terminaría, El Bar del Ahorcado (nombre real, desconocido). Más tarde, como cada noche, habría contado (whiskey-talk) sus visiones, sueños proféticos en donde vio a charly, el dueño del bar, morir a la Michael Hutchence.



Pidió un whiskey sin hielo y se acomodó en su asiento, ansioso por sentir el fuego del alcohol en su garganta extenuada. Una mueca bastante similar a una sonrisa se asomó en su boca; dos atados en dos horas, esta vez me fui a la mierda . Descubrió una figura extraña, no habitual de su antro favorito, de aspecto sombrío. No sombrío, desesperado. De aspecto desesperado, aquella mujer bebía de su copa como si se tratase del antídoto para sus tormentos. Y en cierta manera, este brebaje entre maldito y divino exime de problemas terrenales, de los quilombos, de los imbéciles. En otras palabras, deja que ardamos tranquilamente en el infierno del olvido.


Sus ojos se encontraron como dos toros al choque. Ninguno de los dos se atrevió a bajar la mirada. ¿Qué carajo le pasa a esta mina? Sus ojos le recordaron a un felino a punto de ser cazado. La mujer ojos de gato fue acercándose -blandiendo su copa; una daga de cristal, tan frágil como quien la empuñaba- precavida y confiada. Su boca se abrió y de ella brotó un sonido, más parecido a una melodía que a las mundanas palabras que la gente habitualmente vomita:


- Osvaldo Ferreyra.- Una mueca adivinó la pregunta que Ferreyra estaba a punto de formular. -Yo no soy lo que aparento, como tampoco vos aparentas lo que sos.


- ¿Quién sos? - Temor era lo que recorría su cuerpo en forma de un sudor frío, el mismo que lo acompañó otra noche de blues por Constitucion en las fauces un .38.

- Yo soy vos. Así de simple -sentenció - Ya sé, esperabas algo más extravagante pero esto no es un cuento de Dickens - agregó al notar, casi previendo, su rostro rebosante de incredulidad.

-¿Y cómo es eso? - Algo aburrido, Ferreyra instó a que se explicara.

-Fácil; vos estás muerto y yo soy vos.

Al momento de pronunciar estas palabras Ferreyra se levantó y se dirigió a la puerta, sin creer una palabra de lo que decía tan extraña mujer. Seré muchas cosas pero boludo, no. La mujer lo interceptó en la fachada del bar antes que él pudiera tomarse un taxi.

-Sé que parece raro, pero estás en una especie de dimensión desconocida. Parece que interactuás con los demás pero en realidad ellos te ignoran... a que vos también lo sentiste, ¿o no?

La mujer hablaba y Ferreyra empezaba a creer, comenzaba a dudar de su existencia. Es verdad que hacía tiempo que no entablaba una conversación con nadie. y si lo hacía sentía que lo ignoraban -o estaba tan borracho que no recordaba haber hablado con nadie- era desesperante. Tanto que la posibilidad de la inexistencia terrenal le parecía una idea bastante apetitosa.

-Ponele que te creo - dijo bruscamente tratando, inútilmente, de ocultar un hilo de emoción en su voz- ¿Qué pasaría ahora?

-Fácil - dijo sonriendo la mujer - me acompañás y lo solucionamos, es un trámite muy simple. Nos pasa más seguido de lo que te podés imaginar.

-parápará ¿Vos no eras yo?- dijo confundido, rindiéndose a la merced de la mujer espíritu.

-Sí... y no - respondió, confundiendolo aún más- vos sos yo, como yo soy vos y nosotros somos ellos. Somos Esperit, Spirit, Espiritu - dijo, sobreactuando la solemnidad de sus palabras - no importa eso ahora, seguíme.

Comenzaron a caminar por calles oscuras que Ferreyra no reconocia, sin embargo no dudó de la veracidad ni de la mujer que contó esa historia un tanto absurda, un tanto tonta. Entre los árboles deshojados y veredas destruidas por el tiempo, se hicieron paso hacia un destino (incierto para uno, familiar para otra). Ferreyra sintió, como los animales perciben, el peligro inminente pero decidió no hacerle caso. Algo que salga de lo ordinario, del tedio que significaba su vida en toda su inmensidad era más que bien recibido.

En un segundo la mujer se da vuelta y se sonríe; dolor punzante, grito ahogado, oscuridad, olvido, letargo.

¿La muerte ha llegado?


Claridad insoportable, una luz incandecente en el cielo. Cielo raso. Frío polar, hielo y un espejo reflejando la burla de la escéna. La mujer finalmente se había ido, y con ella el riñon derecho de Ferreyra.



Defecó: Rabbit

martes, 21 de abril de 2009

Cor-ti-to.

Sin dudas lo digo, Fernando murió, sí, pero no de causas naturales como nos quieren hacer creer los peritos. Cuántas veces intentó él decirme, advertirme suplicante, del peligro inminente que corría y cuántas yo, maldito incrédulo, le aplacaba, calmaba su terror (sí, terror era lo que supuraban cada uno de sus poros) sugiriendo que exageraba. "Nadie quiere matarte, nando, está todo en tú mente". Y era él quien estaba en la mía.
¿Por qué no hiciste nada, Fernandito? Viste venir tú muerte, fría y despiadada, tan tibio y lleno de resignación sabiendo quíen era tu victimario... ¿Es que tanto amabas a tu asesino?
Siempre lo supo y nunca hizo nada, nada.

Y este fuego, magma ardiente, implacable e inexorable me consume...

Tan admirable trabajo no debe quedar impune: yo maté a Fernando Cáseres.
pour Rabbit

lunes, 20 de abril de 2009

...

Para que nadie tema el regreso de mi depresión crónica hablo con vos, fantasma de mi memoria, que nunca volverás a estar entre mis vivos, para decir que te recuerdo, con una sonrisa nostálgica, en este 20 de abril tan seco y frío sin vos.
R.I.P
Un requiem de Rabbit.

sábado, 18 de abril de 2009

Séptico y Sentimental.

En el lugar más austral de mi departamento, empapado de oscuridad, me arrojo al despojo de la duda y ,así, al encuentro con la cruel realidad. El mate está frío y yo sin querer levantarme.
sin muchas fuerzas me reincorporo en mis pies descalzos, ágiles para evadir los deshechos que en el suelo se ciernen agazapados, inertes expectadores de estrellas que no existen más que para mí. Con una mano tomo la pava, pavita, con el agua helada, con el agua tan fría. Pienso; camino, agua, -glup, glup-, fuego, pava, hervor.

Vuelvo a tirarme entre los desperdicios que tan deliveradamente dejo descansando en mi suelo... ¿Qué es eso que suena? PJ Harvey es un sedante para mi cabeza. Decido salir, despejarme un poco.
solo tomando las llaves, abriendo la puerta, crossing over, just like that. tomá un en-vi-on-ci-to querido, todo va a salir bien, te prometo que nada raro va a salir de atrás de esa puerta.

Wrong.

Tiene nombre de mujer.

Detrás de todo hay un nombre de mujer, detrás del nombre; un rostro... eso hay que temer.





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look around, tell me what you see. Even though we are close, the distance between us is so vast..

and our souls beg for peace, but is too late. we depend so much on pain that we forget about beauty. a plain, a forest, a sunset, a face, a laugh. every little thing in life has it's piece of light.

this warm, tender light... I'd give everything I have for it.






by da Rabbit.

¿De qué hablamos?

El diálogo es este encuentro de los hombres, mediatizados por el mundo, para pronunciarlo no agotándose, por lo tanto, en la mera relación yo-tú.
Paulo Freire.


Vamos tan rápido por la vida que ni nos acordamos de pensar, de vivir. Es lo que quieren y es lo que debemos evitar.

Intentemos hablar, politizar, que la política no sea un tabú. Promover la discusión no es crear conflictos, nunca más alejado de eso, sino intentar solucionarlos, por medio del diálogo.

Discutir tampoco es hablar por hablar, uno debería saber de lo que habla, si no se sabe, lo podemos aprender. Nadie nace sabiendo, nadie nace con un destino. Nuestra vida no es una determinación -como muchos lo insinúan- aunque sí somos seres condicionados, condicionados por distintos factores, pero ese condicionamiento es totalmente superable. Hay que leer, nutrirse, ver qué pasa afuera de nuestra "quintita".

El cambio empieza de a poco. si sabemos de qué hablamos no nos van a poder cagar.


(no sé por qué escribí esto)

Por da Rabbit .

viernes, 17 de abril de 2009

Nuevos, buenos aires.

Y así debe comenzar todo blog. Sin mucho glamour ni mucha gloria. Creo que ya me está gustando, mi egocentrismo necesitaba nuevos aires. En cuanto a este día, realmente tuve muchos (nuevos y buenos aires); disfruté de un paseo por el Parque y el verde era intenso, mucho más intenso de lo que recordaba. El sol despertó mi cuerpo entumido por la oscuridad de la ciudad, la brisa acarició mi cara y, yo, leí.
Descubrí a un escritor increíble, auténtico y fresco. Tanto que esas páginas parecían haber sido escritas ayer.

"Lavender Mist" de Jackson Pollock

Como el pasto entre mis dedos.

Sensación extraña, y no.
¿Es que tan lejos hemos llegado?
¿Tan lejos como para no saber?
Siento a mi sangre desesperada
por llegar al contacto. El impulso
es infinito; sensación fantástica
y extraña.

y a la vez no.

El verde contrasta al celeste
el blanco abunda. Revolotean
besando flores las abejas,
y recuerdo mi niñez.


Ya subí esto en otro lado, pero me gusta:


Alba.

A veces la mente me juega trucos. Más de una vez me creí el único ser en este mundo, el único real. Mis ideas rayaron lo ilógico, aunque siempre me resulto creíble. Jugué con la vida y la muerte, fundí mi presencia en el todo. Y nada era yo; nada que no pudiera imaginar.La causalidad reparó en mi, y mis actos recibieron, como consecuencia, un penoso mal; ese castillo, ruin, nefasto, cambiante. En mis sueños aún está. O estaba, ya no lo recuerdo… todo es confuso en un punto, todo vuelve hacia atrás; se retuerce, se voltea, vuelve. ¡Cómo cambié! Gracioso castigo; la soledad resguardó mi alma dolida, las letras escudaron mi corazón. Tres inviernos (o tal vez más) se mofaron de mí. Pero fui libre al fin, libre de ataduras, del tedio, del dolor implacable.Luego, claro, confusión; alegría, angustia, soberbia, humildad. Era (¿cómo no pensarlo?) capaz de todo. Quise vivir cada sentimiento; embriagarme de todos y cada uno de ellos. Sólo faltaba el más puro si se quiere. Y amé (tal vez extrañaba el dolor, como un adicto su néctar) sin pensarlo, amé a aquella flor, que por pétalos tenía espinas. Herido de muerte, mi corazón tambaleó. Antes de la estocada final pudo zafarse de la dulce tortura, del placer y el dolor: del amor al odio. Odio; eso sentí, amargura en mi boca, en mi alma, en todo mi ser.Desde aquel momento mi vida se tornó un torbellino, un ciclo, un tedio nuevamente. La ira reinaba en el caos de mi ser, el desorden era tal que mis pensamientos se confundían. Mi realidad se alteraba ¿Como saber qué es real? ¿Cómo tocar lo real, si lo que siento esta en mi mente? En lo profundo yo vagaba. En el fondo de mis ideas; las sentía tangibles y perfectas, hermosas y humanas. Entre violentas batallas con seres irreales (eso trataba de pensar) la encontré. Una Lilith para el lactante, una Eva para su Adán. Y así a ella también la amé.

Por da Rabbit.